Es imposible describir con palabras lo que sentí durante el eclipse. También es imposible describir lo que vi, ni representarlo de manera alguna de forma gráfica, ninguna de las fotografías o vídeos que he visto se acercan mínimamente. Llevo obsesionada con el eclipse desde que lo vi, pensando en cómo podría yo plasmar esa experiencia en un videojuego, pero no se me ocurre nada.

Como los mejores momentos de mi vida todo empezó rodeada de gente a la que quiero. Quedamos en mi playa favorita de Valencia (que no en mi playa favorita, dios, cómo echo de menos Águilas). Fran se rio de mí porque siempre llevo fruta a la playa (aunque en esta ocasión no llevé por las prisas), ¿pero es que realmente merece ir a la playa si no llevas sandía para merendar? Hacía poco que tuve sesión de láser en la cara por lo que no podía darme mucho el sol, me pasé buena parte de la tarde detrás de una sombrilla y envuelta en una toalla.

En las horas previas al eclipse hicimos alguna prueba de mirar al sol con las gafas de eclipse por asegurarnos de que todo iba bien. Era curioso más que otra cosa, se veía todo oscuro y una bolita naranja, poco llamativo. Nos dimos baños y picoteamos unas papitas, la verdad es que se estaba muy a gusto.

Una vez que ya comenzó el eclipse fue aumentando la emoción, de vez en cuando iba saliendo de la sombrilla para mirar con las gafas, era muy guay ir viendo los avances. Era como ver las diferentes fases de la luna pero en menos tiempo y más brillante. Teníamos miedo de que las nubes nos fuesen a estropear el momento pero se portaron bastante bien, y la verdad cuando una nube pasaba frente al sol se veía bastante chulo. Conforme iba avanzando el eclipse se iba oscureciendo todo poco a poco, aunque no es lo que más destacaría, tal vez porque fue cercano a la puesta de sol, no se sentía muy especial eso.

Cuando ya quedaba poco para el eclipse total me puse las gafas y no aparté la vista del sol, estaba muy emocionada de ver cómo poco a poco iba desapareciendo, quedando una franja de naranja cada vez menor hasta ser casi un punto.

Desde siempre había querido ver un eclipse, supongo que por ser algo tan raro y que siempre todo lo que ocurre en el cielo tiene un aire como mágico. Por eso me alegró tanto enterarme de que podría ver un eclipse total sin tener que viajar a ningún lado, me hacía muchísima ilusión. Me había visto no sé cuántas veces el vídeo de Quantum Fracture sobre lo que se vería durante el eclipse, pero aun con todas las expectativas que tenía nada me había preparado para lo que iba a sentir en unos momentos.

De pronto el último puntito naranja que se veía a través de las gafas desapareció, todo se veía negro. En ese momento recuerdo decir en voz alta “Ya podéis quitaros las gafas”. Todo estaba oscuro, la temperatura bajó de pronto, un viento se levantó. Y allí estaba la cosa más preciosa que he visto en la vida. Parecía una escena sacada de un Dark souls, una bola negra en el cielo rodeada de un aura de luz. He tratado de buscar fotos y vídeos pero nada se acerca a cómo era verlo en persona, el movimiento del halo de luz no queda bien capturado, parecía algo mágico.

Me golpeó muy fuerte, entendí en un momento lo que era un estendalazo. Me vino una emoción tan fuerte que tuve que apartar la mirada. Me costaba hablar y respirar, estuve a punto de llorar. Volvía a mirar porque no quería perderme nada, pero me costaba. Realmente fue una cosa de otro mundo y no la estaba asimilando. Duró solo un minuto pero para mí sigue durando hasta hoy, reviviéndolo en mi mente todo el rato.

La parte tras el eclipse total quedó eclipsada (jeje) por su predecesora, ya casi no miré con las gafas al sol, no tenía sentido, nada podía acercarse ni mínimamente a lo que había sido ver el eclipse total. Por suerte estaba rodeada de amigues y pude darles abrazos, que eso siempre viene bien cuando se tienen las emociones a flor de piel.

Tengo la sensación que le he dedicado muy pocas palabras al eclipse total pero de verdad que me resulta imposible que cualquier cosa que escriba se acerque a lo que vi y sentí en aquel momento, por eso este texto es mi tributo.

El año que viene habrá otro y espero volver a verlo y disfrutarlo tanto o más como esta vez. Un besito a Fran, Vicente, Adri, Charlie y Ángel por acompañarme aquel día. Os quiero.

Fotografía del eclipse total hecha por Fran